miércoles, 3 de octubre de 2007

coartada y piel

llegué y estaba lleno de polvo, pintura, pedazos de techo sobre el piso conformando un espacio colapsado, turbio y entonces los claroscuros aquebrantando un poco mi calma postrada en esa melancolía: ese saberte última vez.

tu cuerpo me espera, no espero yo más tiempo para caer en ese abrazo tan último. nuestra unión. prolongandose en lo eterno, acostandonos delicadamente sobre ese final como si ya ese final, ese acaecer en un jamás, fuese vano. percibimos la nostalgia: etérea, opulenta entre la piel y ese sabor tan dulce y tan amargo que supiste darme en esa tarde post colegial de ropa desalineada, un poco de lluvia y la tristeza de que en unas horas más tarde saldría caminando por la misma puerta, tomaría el subte hacia el taller, o no, si de ante mano me hubiese sabido tan vulnerable.

nos tiramos en la cama.
y te ví más hombre y anhelé tocarte cuando todo hubiese terminado, cuando ya hubiesen pasado meses de ese momento y ese nosotros sonara algo lejano. (y tu piel).
me dijiste que tu viejo viajaba a grecia, y que volvías a tener plata, y pensé entonces la no casualidad que quizas nos reinaba. pero tuve la feliz decisión de decirte que te quería, y la verdad es que no entendía un carajo nada. de nada. porque entré y yo sabía que ibamos a dejarnos, ¿pero esa felicidad inconclusa? ese quererte siempre tan desesperante, tan desde adentro, desequilibrante. lloré, y devino la calma. por un segundo, el llanto amalgamaba el dolor, el alivio, la nostalgia, el presente y un pasado no tan lejano. y entonces supe recostarme nuevamente en la calma que precede a la tormenta casi sabiendo que esa fusión paralizante me perturbaría en instantes.



nos quisimos por que fue la última vez.
o la última vez hasta ahora. porque nos besamos, y se me habían acabado las carilinas y arranqué las hojas de matemáticas y me soné los mocos y estaba totalmente sucia. nos tocamos entre la sombra, y hoy me querías. incluso mucho más que otras veces. pero siempre esos silencios parecían prolongados por algunas miradas desorbitadas que no comprendían el panorama de ese balcon olvidado. y las primeras veces, las tardes, las noches, las risas, el alcohol, los acordes, los dibujos en la cocina, las baldozas y nunca la catarsis. cojimos porque era la última vez. me escondía porque no entendía esos gemidos de tan cerca, me ataste el pelo y me llenaste de nudos y te reíste y yo tenía medias largas. ¿entró el portero? fue rarísimo. corriste y cerraste la puerta con llave

-que hijo de puta, hasta le había mandado un mensaje de texto.
-no entiendo a los obreros de este departamento de mierda: hay botellas de birra en el living y hay una más grande que tiene una muñeca apoyada sobre el pico.
(...)

bueno me tengo que ir porque se me hace tarde y siento que me querés echar. quiero que estés bien. te voy a extrañar pero no te lo puedo decir porque si te lo digo voy a llorar.

-vamos a tomar el café y después te tomás el subte, pero estás tarde para la clase.
-no quiero ir a tomar un café porque es raro.
-¿qué es raro?
-estar en un bar, y estar triste.

me voy porque ya no sé que tengo que hacer. nosé desahogar. me hace mal el silencio. fumas un cigarrillo y tu humo es tan perfecto, casi tan poético. sos un ezquizofrenico de mierda y me hiciste mierda y te odio pero no quiero que nos dejemos de ver.
pero me voy y me llevo tus llaves y nosé cuando te las voy a devolver, pero camino por la calle y es una tarde horrible. y la humedad mata. y llego a lo de v. y me tiro en su cama y llamo a a. y llega, y estamos las tres y estamos solas, y estamos aliviadas, estamos bien.

pero lloro un poco pero ahora tengo carilinas. estoy muy sucia porque esto es casi telenovelístico. es vulgar decir que comimos pizza, pero lo hicimos. llegué a casa y mi mamá me regaló Agua Viva, de Lispector. quiero música, palabras, quiero el viernes y el jueves y los días que vienen. me quiero a mi, pero te. nosé que. nosé.

pero te quiero y estoy mucho más triste que esta coartada y ya me hace falta toda esa piel.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

123, etc.

no tengo ganas
de hacer eso ni mucho menos
todo
nada
y mucha nada
matemática
de números que no existen
de figuras inventadas
transformadas
deformadas
y alzadas en líneas
rectas
que el algún punto
convergirán en un
montón de aún
más, detestable y asqueroso, montón
atiborrado y amotinado
de líneas sin otro
sentido y objetivo que
convergir en un punto
no único y único y másiso de
exactamente
y totalmente (de todo)
y justamente
nada,
inventado por no más
que una cabeza
MUTILADA
cerebrolavado
y encontrado en
una hoja
cuadrada
que hace, que des-hace, que desarma según
su cuadriculada intención
de crear.
-luego de nueve meses escondido en un vientre,
celebramos hoy, con orgullo y pasión, el nacimiento del corazón del primogénito......
(le veo la cabeza asomar entre las piernas de cuadrado!!)
hoy nacerá: del cerebro cuadriculado: un
triángulo
¡salúd!

lunes, 6 de agosto de 2007

femme ou oiseau.

esbozo: en su mano se deja ver un dejo de algo que se le ha filtrado, tal vez de sus acciones anteriores al momento en que me encuentro con su prescencia, fuerte, corrompida, expresión arrugada... su mano crispada. no se entiende su figura desde lejos, cinco minutos anteriormente, ántes de llegar a su encuento. son solo pisadas fuertes sobre un piso que erosiona y hacia arriba ella se posa sobre estas piernas, que supone largas (longitud diametralmenete opuesta al horizonte) y que han sostenido un peso incalculable de tristeza anómala, que se cuela en esos hombros caídos, hacia un costado que derrámase en un torso, quien ya no se prolonga cuando se acerca a un cuello empapado de cabello desalineado por el tiempo, cuello aquebrantado por su propia cabeza tan alienada como alienante; ya pareciera estar muerta con esa sangre que me provocan sus ojos cuando llegan las luces crepusculares y finalmente este cuerpo, el mío, cinco minutos después la encuentra, enfrentadas: yo y tal vez la vida de los otros.
es este un espejo humano. es esta reflexión humana que se va uniendo n una sucesión de miradas inoportunas. y nos vamos quedando perplejas en ese momento de culminación de la busqueda. me mira colmada de enchastre interno y los intestinos le crujen, exhalan sonidos en una respiración no entrecortada, sino cortante, en la que se ahoga hasta que de pronto la sorprende un espasmo liviano que la recorre y la arroja de esqueleto al piso. los astros la acogen, creo que entonces me hago ella y me vuelvo a mirar, así la veo yo. toma mi perspectiva el amargo gusto de la sabiduría cuando recojo con mis mnos mis propias manos, me estoy acariciando, de mujer a mujer, no es solo una, no es ella una; somos dos.
superamos la distancia del silencio, disfrutando ahora esa falta de sonidos que es entonces incómoda, alguna arroja la primer palabra como piedra, de espaldas me encuentra el mismo y me asusta y vuelvo a dar vuelta mi mirada. estoy ahora viendo los árboles que se esconden detrás de su espalda, que sospechan ese misterio- un hombre de espaldas es un gran misterio. me apoyo sobre un tronco. cinco minutos ántes, cinco sentidos me han regalado. no comprendo cuando me está mirando; ¿me está recorriendo? ¡apuñalando! y dejándome caer para ya nunca más levantarme, permitiéndome a mi posar mi ojo en esta cerradura que es su vida ajena, donde se encienden voces desconocidas, ya descifrando los códigos, desarrollando fórmulas que contienen basura, extirpando mi mundo pero que (aún) desconocen -ese cuarto inmenso deshabitado y frío.
desnuda tenía la idea de apagarseno ántes sin develar la vida de los otros, radiaciones peligrosas que la habían sumizamente acariciado en un pasado fugaz que se derretía en un presente infinito.

martes, 26 de junio de 2007

primer paso: redención

te acumulás en mi como una
sombra,
acumulando
hojas,
acumulando
formas.
y
entre las sábanas
( invisible ) tu voz se extenúa
( invita ) a mi auxilio, para tu beneficio
y
entre la noche
emergen deaquellassombras
amaneceres que aplastan nuestras miradas
ya implorantes de aquellas texturas
y
me desvisto de mi piel y de mi cuerpo
y deaquellassombras
para
ahora olvidar que fui
alguna vez,
el dolor

miércoles, 13 de junio de 2007

Interludio: tanto nadar para morir en la orilla,

Fue por eso que en aquel tiempo, acaeció un inicio indeterminado. Quizás fue porque al hablar de inicios infinitos las posibilidades son muchas. O tal vez porque este inicio se fraccionó de una cantidad infinita de inicios; de inicios que al intentar avanzar se encontraron no con un final sino con una mitad, que a su vez se dividió en magnitudes más pequeñas que continuaron caprichosamente despedazándose, y los dejaron una vez más en ese presente arbitrario, inmóvil, incesante en su cualidad confusa, en su representación difusa y dudosa; atemporal.