te acumulás en mi como una
sombra,
acumulando
hojas,
acumulando
formas.
y
entre las sábanas
( invisible ) tu voz se extenúa
( invita ) a mi auxilio, para tu beneficio
y
entre la noche
emergen deaquellassombras
amaneceres que aplastan nuestras miradas
ya implorantes de aquellas texturas
y
me desvisto de mi piel y de mi cuerpo
y deaquellassombras
para
ahora olvidar que fui
alguna vez,
el dolor
martes, 26 de junio de 2007
miércoles, 13 de junio de 2007
Interludio: tanto nadar para morir en la orilla,
Fue por eso que en aquel tiempo, acaeció un inicio indeterminado. Quizás fue porque al hablar de inicios infinitos las posibilidades son muchas. O tal vez porque este inicio se fraccionó de una cantidad infinita de inicios; de inicios que al intentar avanzar se encontraron no con un final sino con una mitad, que a su vez se dividió en magnitudes más pequeñas que continuaron caprichosamente despedazándose, y los dejaron una vez más en ese presente arbitrario, inmóvil, incesante en su cualidad confusa, en su representación difusa y dudosa; atemporal.
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